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El
cuero cabelludo debe
ser objeto de limpieza cuando lavamos la cabeza. Tan sólo hay que
masajear suavemente con movimientos de rotación de la yema de los dedos.
Recuerda que hay una extensa gama de shampoos especiales para el cuero
cabelludo.
El
cabello graso no
es correcto lavarlo menos, porque al distanciar las limpiezas, el exceso
de sebum puede irritar el cuero cabelludo. Es un error privarse del placer
de lavarse cuanto se desee para tener un cabello limpio y suelto.
El
cabello y maternidad:
Durante el embarazo, el ciclo de vida del cabello se detiene debido al
cambio del equilibrio hormonal, provocando que el cabello que normalmente
debería caer, no lo haga. Tras el parto y debido a la reducción del
nivel de hormonas, el cabello suele sufrir importantes cambios: un declive
enorme en su ritmo habitual de crecimiento y un importante incremento en
su caída.
Disimular
una nariz grande o una frente demasiado ancha
es sencillo, mediante un corte de flequillo largo y desfilado. Deja que tu
estilista te aconseje.
Gel
o espuma pueden
parecer lo mismo, pero cada uno tiene una función distinta en el
manipulado del cabello. La espuma es idónea para levantar la raíz y
separar mechones, dándole al peinado volumen e incrementando el rizo. El
gel, en cambio aporta brillo, humedad y un efecto mucho más pesado e
incluso rigidez, dependiendo de su fuerza.
Aplicar
una mascarilla al
cabello no es difícil.
Primero: lava la cabeza con un shampoo adecuado y sécala. Segundo: aplica
la mascarilla de medios a raíz, masajeando de raíz a puntas. Tercero:
coloca sobre la cabeza una toalla previamente humedecida en agua hirviendo
y escurrida. Cuarto: deja actuar la mascarilla de 5 a 10 minutos.
El
secado del cabello
es importante para su salud y apariencia. Separe siempre la boca del
secador unos centímetros, para no dañar el cabello. Si tienes el cabello
fino, aplica el difusor de aire y procura siempre secártelo primero a
fondo con una toalla y no tener el secador al máximo.
Enredos
del cabello: Estos tres tips te evitarán dañar el cabello al
desenredarlo. Primero: haz un buen cepillado antes de lavarlo. Segundo:
usa algún nutriente, acondicionador o suavizante. Tercero: utiliza
siempre peines de púas anchas.
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